THOMPSON
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WAX HUNTER: THOMPSON

THOMPSON es el alter ego de Javier López como DJ, productor y curador de música. También toca en bandas de rock (Boyle Heights, Los Critters, Crocanti), trabaja como periodista musical y organiza todo tipo de eventos musicales. Actualmente es uno de los DJs residente en Marula Café Barcelona.

Con un gusto ecléctico en la música, tiene la capacidad de romper los moldes. Puede mezclar jazz, funk, disco, rock, afro-latino, house clásico … Siempre busca compartir los mejores tesoros con el público. En 2010 participó en la Red Bull Music Academy en Londres, y desde entonces ha publicado varios discos y ha tocado en vivo, tanto como Thompson y con sus diferentes bandas y proyectos,

THOMPSON dirige su propio sello llamado SUNSHINE DOMINOES, donde lanza sus producciones bajo sus diferentes apodos. También ha trabajado en diferentes proyectos de electrónica como Javier (música experimental), Michael & Jackson (house), Sea & Sun (banda pop sampledelia) o Me & The Coconut (disco-punk), mostrando los muchos lados de su universo musical. .

Para THOMPSON, la fiesta perfecta es la fiesta mixta. Sin reglas. Libertad. Sentimiento hedonista Actitud punk, un poco de subversión y una gran sonrisa en tu cara.

 

¿Cómo te convertiste en coleccionista de discos?

Cuando era pequeño escuchaba vinilos de cuentos (todavía los conservo) y también grababa casetes cantando. Mi primera ‘grabación oficial’ fue una versión acapella del “I Need A Hero” de Bonnie Taylor cuando tenía cuatro años. Ya de adolescente comencé a tocar el bajo y a coleccionar discos. Primero de indie pop, rock & roll y garage punk. Me abrí a otros estilos gracias a escuchar los especiales de “Viaje a los Sueños Polares”, que se emitía en Los 40 Principales. Cuando se iban de vacaciones grababan programas temáticos sobre la era Tropicália, la música ligera o el soft-pop de los 60s. Esos programas me abrieron completamente a otros géneros y a partir de entonces comencé a buscar vinilos antiguos. “Flor de Pasión” de Juan Pablos también me influenció mucho por entonces. Uno de los primeros vinilos que compré fue de Augustó Algueró, que incluía su delicioso “Será el Amor”.

 

¿Tienes alguna preferencia por ciertos géneros? ¿Qué labels nos recomiendas?

Me gusta absolutamente toda la música. Con los años he aprendido a valorar hasta la puta country music. Como consumidor de vinilos invierto en funk y disco, que son los géneros que más acostumbro a pinchar, aunque también compro vinilos de grupos de pop y rock para escuchar en casa, sin ir más lejos últimamente he ido pillándome la discografía de los Wings de Paul McCartney y de los Utopía de Todd Rundgren.

El jodido Paul McCartney. Un puto crack.

 

Uno de mis sellos de cabecera de toda la vida ha sido Salsoul. Sus producciones eran de mucha calidad, además abordó la disco music tendiendo puentes con la música afro-latina (también soy muy fan de Fania) y su catálogo está lleno de hits. De ahora me gustan mucho BBE y Athens Of The North, por nombrar un par. De España tengo muchos discos de Munster Records, que además durante un tiempo re-editó mucho material acojonante vía Vampisoul. Gracias a ellos descubrí a Joe Bataan, que es uno de mis artistas de cabecera.

 

 

¿Qué disco es el más raro o importante de tu colección?

Raros, raros… tengo unos cuantos. Más que raros por precio, o por que sean difíciles de conseguir, es porque son bizarros. A ver, tengo mierda por un tubo y discos que son importantes… pero sólo para mi. Es todo muy relativo. Últimamente veo a diggers venerando discos que me parecen un auténtico coñazo y a menudo también veo discos que no valen ni la mitad de lo que piden por ellos en Discogs. Pero eso es sólo mi opinión. La verdad es que no le doy importancia a que un disco sea raro o especial, sólo me importa disfrutar de la música. Uno de mis discos más importantes -emocionalmente-, es el “Fuegote” de Los Critters. Fue mi banda de juventud. Nos separamos a los 20 años y nos reunimos hace un par de temporadas. Grabamos un disco con Mike Mariconda a los mandos y fue como rendir cuentas con el pasado. Editar ese disco fue muy importante y enriquecedor, porque además lo compartí con personas que son y serán muy importantes en mi vida. Prensamos 200 copias en vinilo de color rojo y cada una las numeramos y estampamos a mano.

 

¿Donde esta el set up de tus discos y tornamesa?

Tengo mis discos y mis platos en casa. Ahora comienzo a tener un problema de espacio, porque mi casa es pequeña y vivo con mi señora, mis dos hijas y mi perro Paquito que es conocido por poder follarse a una toalla durante dos horas y media sin parar. Y eso que no tiene huevos. También tengo toneladas de CDs pero los voy a quemar todos tarde o temprano y bailaré desnudo alrededor de la hoguera al ritmo del “Let There Be Rock” de los AC/DC.

 

Si tu casa estuviera en llamas y solo pudieras rescatar un disco. ¿Cuál sería?

Si tuviera que salvar un disco quizá sería “Just A Poke” de Sweet Smoke. Ha sido el último disco que me ha sorprendido de verdad. Lo descubrí estando de gira con Boyle Heights en Francia. En Lyon nos quedamos en casa de Theo, miembro de Beaten Brats. Nos trató de maravilla. Tenía una buena colección de discos de rock y nos invitó a trastearla. Puse el LP de Sweet Smoke, porque me llamó la atención la portada, y porque no tenía ni idea de lo que era. Me voló la cabeza. Es un LP formado por dos temas de 15 minutos. Uno en cada cara. Es rock progresivo pero hay momentos de jazz fusión, solos de batería con flanger, hard rock, psicodélica, ritmos funk… Lo escuché tres veces del tirón con mi amigo Joan Pernil. Fue una gran noche, hacía tiempo que un disco no me impactaba tanto.

 

Si tuvieras una tienda de discos. ¿Qué nombre tendría?

Creo que más que una tienda montaría un bar. Un bar en el que también se vendiera popper y vino. Las tiendas de vinilos molan, pero a veces me siento incómodo en las que son demasiado puristas… o serias. Fui a la venerada Hardwax, en Berlín, y me pareció horrible. Se respiraba un ambiente militar. Para mi un modelo ideal de tienda de discos es Ultra-Local Records en Poble Nou: gente encantadora compartiendo de manera natural su espacio con los demás, organizando conciertos y movidas constantemente, y además viviendo la música con sentido del humor y de forma totalmente anti-corporativa, sudando de las marcas, las modas y los grandes eventos. Pues eso… si montase una tienda-bar la llamaría “Vinilos Espinete” y vendería discos de segunda mano, licores y haría un montón de movidas. Sobre todo conciertos, performances y un karaoke.

 

 ¿Cómo es el proceso de compra de discos?

Antes era un tipo muy obsesivo con los discos, ahora he aprendido a convivir con ellos de otra manera. Muy rara vez busco discos, siempre hago que vengan a mi. Mantengo con ellos una relación orgánica, dejo que vayan apareciendo en mi vida. No me considero un DJ meticuloso, de hecho me considero más un entertainer cuando pincho. Me gusta la música, pero he aprendido a valorar los discos en su justa medida: al fin y al cabo son trozos de plástico metidos en una funda de cartón. A mi lo que me gusta es comprar gangas: música buena y a buen precio. Y me mola que los vinilos estén trotados. Los discos tienen que tener su propia historia. Me encanta cuando vienen pintados, con dedicatorias y nombres de otra peña, incluso me gusta que suenen a huevos fritos. También me gusta sobre todo comprar discos en sitios raros o en ciudades alejadas de los grandes focos. Es en estos lugares donde encuentras los tesoros. Hace un tiempo me llevé más de 100 lp’s de disco y funk de una papelería en un pueblo de Alicante a precio de risa. Activo el radar cuando voy por ahí… Y nunca, nunca jamás, los ordeno.

 

BONUS TRACKS DE THOMPSON

THOMPSON: Un temazo para caminar por tu ciudad:

THOMPSON: Un temazo para bailar mientras limpias la casa

 

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